viernes 18 de septiembre de 2009

Mignon, de la infancia a la juventud


Casi siempre que leo comentarios sobre la extraña niña Mignon tengo la sensación de que los escritores y analistas de la obra de Goethe se han interesado mucho menos por ella que nosotros, los que nos hemos acercado a su dolorida personalidad a través de la sugestiva música con la que Schubert, Schumann y Wolf la han revestido. Para los que se acercan a Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister desde un interés literario, este personaje secundario no se diferencia mucho de tantos otros, como puedan ser Philine o Melina.

Parece que nadie duda que Mignon sea una personalidad atormentada: su triste historia, su doble secuestro y vida obligada en un país que no es el suyo, lejos del redondo sol italiano condicionan una música que atiende a distintas motivaciones. La identificación con el sufrimiento y la nostalgia de la solitaria niña hacen que Schubert la imagine como una adulta de enorme fuerza interior, capaz de la mayor ternura y ensoñación al borde del grito. Esto sucede tanto en Heiss mich nicht reden -dejadme callar-como en So las mich scheinen -dejadme parecer-.

Opino que el énfasis schumanianno, en cambio tiene más que ver con la melancolía; con la profunda sensación de abandono y nostalgia que devora tanto a Mignon como a su padre tardíamente reconocido, el arpista. Schumann imagina el desolado color de Nur wer die Sehsucht kennt -sólo el que conoce la nostalgia- y en esta atmósfera ambienta los cuatro cantos, con una continuidad estética mayor que sus colegas, pero atendiendo a una paleta menor de emociones. En cambio, este mismo color está presente en la versión schubertiana del mismo poema, junto con otro aspecto: el arrebato apasionado de Mignon, surgido también de las convulsiones físicas que sufre con frecuencia. Ese es schwindelt mir es, posiblemente, un mareo verdadero y no solamente el reflejo de su tormenta emocional. Para Wolf es fundamental reflejar este aspecto, lo que consigue a través de violentas armonías y rápidos cambios texturales que hacen de su versión de los Lieder de Mignon la más contrastada de todas. Aquí la adolescente tiende a parecer una adulta cuyas acciones dependen más de su enfermedad que de sus propias emociones.

No tiene sentido intentar encontrar una versión primigenia, una interpretación musical más correcta del personaje de Mignon, y sin embargo, existe un aspecto del que sólo un compositor parece haber sido consciente y es el paso del tiempo. La novela de Goethe es una obra improvisatoria; en la que el transcurso del tiempo y sus acontecimientos no fueron premeditados por parte del autor; quien deseaba eludir lo más posible la idea de un plan o sentido general para la historia y sus personajes. Sin embargo, sería extraño que Goethe, que tanta atención presta a analizar la maduración de Wilhelm Meister, hubiese olvidado lo mucho que puede cambiar el carácter de una adolescente que es casi una niña cuando Wilhelm la rescata. La evolución física de Mignon siempre aparece sugerida por Goethe, quien habla de su primer aspecto más aniñado y de un posterior desarrollo físico. De este modo, Kennst du das Land wo die Zitronen blühen -¿conoces el país donde florecen los limoneros?- sería un canto más propio de una niña que no comprende bien sus emociones. Esto tendría sentido, pues en este momento alude a Meister sin saber qué es lo que siente por él. ¿Es su amado, un protector, un padre? Este orden parece sugerir que la propia Mignon cambie el tono emocional a lo largo del poema, primero invocando a su amado para una escapada juntos del mundo, finalmente convenciendo a su padre para un capricho. Sin embargo, cuando el personaje muere, habla como una adulta que ha vivido mucho, que ha sufrido verdaderos pesares en su corta vida.

Creo que solamente Schubert presta atención a este último aspecto y que realmente puede verse una evolución en cuanto a la edad de la joven Mignon en cuatro etapas, en las que ahonda en una progresiva comprensión de sus emociones y padecimientos, asumiéndolos -no sin un último, conmovedor lamento-. No creo descabellado que esto tenga relación con la propia evolución humana de Schubert, capaz de una empatía extraordinaria con los personajes de las obras, como se desprende de su captación e increíble puesta en música, a los dieciséis años, de la compleja mezcla de pasión y miedo que posee a Margarita de Gretchen am Spinnrade. De hecho, esto explica también por qué Schubert, al reconocerse él mismo en los más apasionados y doloridos personajes de esta novela, es el primero en elegir estos poemas para su musicalización, dejando de lado a otros atractivos secundarios como pueda ser la bellísima, charlatana y superficial Philine.

























domingo 12 de abril de 2009

Als flöge sie nach Haus



No hace tanto tiempo que pensé que me gustaría representar mi pasión como liederista en una única imagen. Quizá la idea surgió porque el grupo "Amigos del Lied-Liedfreunde" -de facebook- tampoco tenía un icono característico que lo identificara, o pensando en ilustrar de algún modo la visita de Burkhard Kehring, que nos regaló una masterclass a finales de marzo. Mientras dibujaba, iba pensando qué letra emocionante y simbólica podía cantar el muñequito; una frase que también hubiera tenido su importancia en mi descubrimiento, tan sorprendente y personal del Lied. Algo que hablase también del anhelo, de la imposibilidad, del deseo y la impotencia. Y es que.. ¿cómo puede una chica de Zamora amar el Lied alemán, identificarse con él y sentirlo como algo propio? Al pensarlo para escribirlo aquí siento crujir la paradoja, agitarse el imposible.

Y sin embargo, esto es lo que sucede. Una pulsión te hace amar otro idioma y sentir en él lo que, de pronto, ya no puedes sentir en el tuyo. A veces surge una extrañeza hacia lo que te es propio; a veces una comprensión nueva, más fresca, se asoma a la ventana. Es sentir que eres quien no eres del todo; pero sin dejar de ser quien eres. ¡Qué extraña sinrazón! Dentro y fuera del árbol de esta vida surgida bajo el sol mediterráneo ha nacido una enredadera de regadío, profunda y frondosa; que se ha expandido en todas las ramas haciendo cosquillas en la cabeza y el corazón; dejando caer gotas de su irresistible perfume. Ahora no puedo ser quien era sin aceptar quién soy. Pero.. ¿dónde puede crecer este caprichoso híbrido que tanto necesita dos climas incompatibles, dos países lejanos, dos realidades imposibles de unir? A ratos, la zanja duele y hiere, tus propios huesos chirrían por el oxímoron, el esfuerzo inalcanzable de unirlos.


Buscaba, pues, resumir esta tormenta de imposibilidades en una huella mordiente, en el dardo de una frase, pero no sucedió. No pudo suceder porque árbol y enredadera son un ser único, y pierden su esencia al estar separados. En ese momento, un poema de Eichendorff batió sus alas bajo la música de Schumann. Era un guiño de emoción y paz. Parecía..


Es war, als hätt' der Himmel ..... Pareció que el cielo
Die Erde still geküßt, ..... hubiese besado tan silenciosamente la tierra
Daß sie im Blütenschimmer ..... que ella misma bajo la lluvia de hojas
Von ihm nun träumen müßt. ..... sólo pudiese soñar ya con él.
Die Luft ging durch die Felder, ..... La brisa se iba atravesando los campos,
Die Ähren wogten sacht, ..... las espigas ondeaban suavemente,
Es rauschten leis die Wälder, ..... murmuraban levemente los bosques,
So sternklar war die Nacht. ..... tan claras estaban las estrellas en la noche.
Und meine Seele spannte ..... Y mi alma desplegó
Weit ihre Flügel aus, ..... amplias sus alas hacia fuera,
Flog durch die stillen Lande ..... voló sobre los campos silenciosos
Als flöge sie nach Haus. ..... como si volara hacia casa.


Fue en clase de Wolfram Rieger donde comprendí el sentido de este poema; la reconciliación de cuerpo y alma, de lo posible, de lo imposible. El equilibrio de los contrarios como la base o quizá la honda que hace volar la trascendencia, la espiritualidad. Pero para mí no era sólo esto: también era un corazón cansado de su fractura el que reencontraba su hogar en ese abrazo de emociones contrarias. En ese Schumann. En otros maravillosos Lieder. También cuando Rieger abre alguna caja de Pandora. O conversando. Rompiendo miedos. Abrazando mundos. O personas. Escribiendo.


Y, cuando en esos momentos se unen el cielo y la tierra, lo soñado y lo vivido, es de pronto mucho más fácil encontrar sentido a la búsqueda, a la ausencia, a la tristeza, al empeño.


Este iconito bajo la frase Als flöge sie nach Haus quiere ser el símbolo de las voluntades unidas en la forma Lied. Quiere dar forma pintada al abrazo entre la poesía y la música, entre el cantante y el pianista, y entre los músicos y quienes les escuchan.

martes 31 de marzo de 2009

Lorca


Poeta. Autor de canciones. Soñador de música y ritmos, de ambientes y espacios. Profundo, entrañable, reflexivo, sin perder un ápice de su fuerza. Habla de cosas cercanas e inalcanzables, de lo místico y lo terreno, de la belleza y la crueldad. Empecé a comprender que era una lorquiana impenitente con la lectura de la prosa; de los discursos y las presentaciones de las obras de teatro; esas palabras cálidas que hablan sobre el arte y su contenido. Palabras que quieren ser información y lo son; pero a través de un diálogo palpitante y vivo con su lector.

Me había estado lamentando por lo escaso que es el legado musical escrito por Lorca, así que me dediqué a bucear en algunas páginas, a revolver sus contenidos y a dejarme mecer por ellos.. Diferentes bitácoras habían abordado estos mares y aportado interpretaciones maravillosas sobre significados posibles y lecturas entre líneas de símbolos naturales. Pero buscaba aclaraciones sobre el Zorongo y no las he encontrado.. algo, una intuición liederística me hace relacionar estos sollozos de plata con cierta potra de nácar, esta luna con aquella luna. Es una escena de amor sin amado, sólo con la nostalgia de la abandonada que se consuela llamándose loca a sí misma. ¿Alguien desvelará para mí el sentido de estos versos?

Las manos de mi cariño te están tejiendo una capa
con agremán de alhelíes y con esclavina de agua
cuando fuiste novio mío por la primavera blanca
los cascos de tu caballo, cuatro sollozos de plata.

Resulta que Lorca ha fascinado el corazón de muchos otros compositores. El célebre tríptico de Leoz está basado por entero en un acto de Títeres de Cachiporra. También Castelnuovo Tedesco ha rendido su guitarra a Lorca; poniendo en música algunos poemas famosos. En www.recmusic.org/lieder aparecen los compositores que han escrito sobre los originales lorquianos en castellano -Chávez, Castro, Bennet, Nin Culmell, Mitchell- y en traducciones a otros idiomas -Crumb, Shostakovich-. Ahora sólo falta encontrar las partituras.. y algún cómplice entusiasta.

jueves 12 de febrero de 2009

Los inicios de la locura


Comienzo esta bitácora con el diario de a bordo que recogí en su edición antigua de Julio de 2006 y con el principio del fin de mi historia..

Una noche de Junio de 2001 estaba recogiendo mis cosas para ir a dormir, en el piso de estudiantes en el que vivía, mientras estudiaba el Superior de piano. Al cabo de un rato me dí cuenta de que estaba escuchando una música compleja y poderosa, una música que, sin saber por qué, me atenazaba por completo, me superaba y desbordaba. Llamé a la puerta de mi compañera de piso, que solía ponerse ópera y música de cámara por las noches y le pregunté qué era eso.

Esa noche Thomas Quasthoff y Justus Zeyen en el disco dedicado a los lieder de Brahms (para DG) me descubrieron de golpe un mundo nuevo. Claro que ya había escuchado lieder antes; durante mis alegres tiempos universitarios. Pero de repente me sorprendió toda una forma nueva de pensar sobre el texto y sobre el piano, sobre la creación de una música de cámara que parecía ser su estado puro. Y pronto me reconocí: descubrí el tipo de pianista que yo podía y quería ser para siempre.Después de unos meses dedicados a soñar, pensar y escuchar el lied comencé a indagar más profudamente cómo y dónde estudiarlo, para que no fuese solamente una afición. Terminé mi Superior también con música de cámara, pero al buscar caminos hacia el lied siempre me topaba con el vacío de cátedras inexistentes y una confusión que parece creer que el repertorista es aquel que "acompaña cualquier cosa de cualquier manera". Topé con la incomprensión de algunos profesores en España; pero también con personas encantadoras; la mayoría de ellas allende los Pirineos. Los emails surcaron países y al final, aunque pasaron años de silencios descorazonadores, en los que a diario estudiaba sola el repertorio de lied y llenaba el alma con discos nuevos, el Lied apareció. Surgieron clases, aprendizajes, compañeros de camino, espejos en los que reconocerse y nuevos músicos a los que admirar no solamente en los discos. Surgió, ante todo una eterna pregunta, una búsqueda personal: ¿Cómo puedo entender cada vez más claramente lo que la música me pide para ser ella misma? ¿Cómo puedo dejarme sonar por esta música poética, tan rica y compleja?

Desde aquel momento una parte de mi corazón quedó escrita en alemán y empezó a latir solamente en ese idioma. Desde entonces, el lenguaje de mis sentimientos se ha coloreado de formas más complejas, de emociones a veces más naturales, a veces más literarias. Desde entonces..