martes, 22 de noviembre de 2016

Pero.. ¿se conocieron Lorca y Antonio José? Fantasía en dos canciones

Durante los últimos meses, coincidiendo con los 80 años de su asesinato, se han sucedido en Burgos los homenajes a la figura de Antonio José, compositor burgalés prematuramente desaparecido en los primeros meses de la guerra civil española. Su figura, difícil de conocer por el olvido impuesto en los años de la dictadura, viene rescatándose desde los años 70 gracias a los esfuerzos de Miguel Ángel Palacios Garoz o Andrés Ruiz Tarazona. A los homenajes habidos en tierras burgalesas se han sumado otros de pequeños ámbitos locales, pero también el más emocionante (por su capacidad de unir en el recuerdo a personas de todo el país): el de Radio Clásica, en forma de dos programas distintos, que podéis escuchar a continuación: 


La Dársena, Antonio José (Minuto 22), con Jesús Trujillo. 

Sinfonía de la Mañana, Antonio José (Minuto 1), con Martín Llade. 

Cuando se habla de Antonio José el compositor, parece inevitable equiparar su figura con la de Federico García Lorca, cuyo talento se impuso a todos los intentos de enterrar su figura y su obra. Sin embargo y a pesar de los numerosos intentos, hasta donde yo he podido saber, nunca se ha podido evidenciar una relación de amistad entre ambos, más allá de algún testimonio oral: no se conservan cartas entre los dos, nadie ha narrado por escrito un encuentro entre ambos, nunca se ha documentado una conversación en alguna carta entre terceros. 



Desde un punto de vista personal, a mí me resultaría extraño que estos dos artistas nunca se hubiesen llegado a conocer. Pienso que entre los compositores la generación del 27 no había tanta preocupación por la música popular tradicional como en el caso de la generación anterior (la de Falla, Guridi). Dentro del grupo del 27 Bal y Gay, Martínez Torner, García Lorca y Antonio José coinciden en una pasión que, ciertamente, no comparten con todos los demás y en la que se muestran como verdaderos expertos. Es fácil imaginar una tarde de lluvia en la residencia de estudiantes, veladas en torno a la canción tradicional, que por el piano pasasen Federico y sus canciones andaluzas, Torner y las asturianas o Antonio José con las burgalesas. Quizá esto pudo no suceder en el mismo instante, en el mismo día, pero tal vez sí a lo largo de los distintos años de burbujeo incesante en la Residencia u otros lugares de encuentro de los músicos y artistas en Madrid. Pero, en todo caso, no hay testimonios que evidencien relación, contacto o amistad entre Lorca y Antonio José. 

En sus tiempos de estudios, Antonio José recogió el folklore burgalés de la mano del extenso cancionero de Federico Olmeda. Por ejemplo, podemos ver cómo incluye la nana "Échate niño" como tema en algunas composiciones, como el cuarto movimiento de la Sinfonía Castellana y una de sus Danzas burgalesas (como nos recuerda Palacios Garoz en el prólogo a la Antología de Canciones Burgalesas que publicó en 2016). Aquí tenemos la nana recogida por Olmeda:  


Sin embargo, al elaborar su propio cancionero de la provincia de Burgos entre 1929 y 1932, Antonio José recoge una variante nueva: 
Esta nana supone una de las mayores coincidencias con Federico García Lorca, quien toma del cancionero de Ledesma una pieza muy similar para emplearla en una de sus obras teatrales: 


Otra de las alegrías que me deparó tener entre mis dedos el cancionero popular burgalés recopilado por Antonio José fue encontrar esta canción llamada Los Pelegrinitos, que le habían cantado sus amigas, las hermanas Sidar: 
No hay un parentesco melódico muy evidente entre esta pieza y la que Lorca armoniza como "Los pelegrinitos", pero sí lo hay en cuanto al relato y la larga cadena de estrofas que se van repitiendo: 

Desde el punto de vista de la composición musical, con frecuencia se ha considerado a Federico García Lorca un buen transcriptor de melodías pero que no tenía nociones muy claras respecto a la composición musical. A mí me parece que, en la armonización de Los Pelegrinitos, Lorca toma dos decisiones muy interesantes: la primera es combinar la versión en modo mayor oída en la ciudad de Granada con unas estrofas centrales en modo menor tomadas de la versión de la sierra granadina. La segunda consiste en los acordes elegidos para la armonización de este modo menor, que no podrían ser más exquisitos e interesantes: 




Ahora bien, sí que es inevitable pensar que, comparadas con la pluma de un verdadero compositor, las transcripciones de Lorca empalidecen un poquito. No hay más que mirar la creatividad increíble con la que armoniza Antonio José los "ea, ea" de la nana recogida por Olmeda: 



Parece increíble que dos personas de la misma generación, que compartían muchos de sus amigos, como Regino Sáinz de la Maza, de sus lugares de encuentro y de estímulo intelectual nunca tuvieran ocasión de hablar de las inquietudes que tanto les unían en forma de música popular, cultura y educación. Pero mientras seguimos a la espera de una línea en una carta que evidencie relaciones entre ellos, solamente podemos seguir elucubrando y pensando a la luz de sus conexiones musicales, poéticas, temáticas. 

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